martes, 25 de enero de 2011

En aquella pequeña habitación

…En el aire como péndulo se mantienen, relatos que cuentan mil historias sin terminar, de meses, de años, parpadeando en el tiempo como carnaval de media noche. Hacia el frente la mirada encuentra el horizonte, detrás solo camino trazado se vislumbra, solo la lejanía se distingue… pero... ¿de qué?... los días pasan desfilando uno tras otro, mostrando sus múltiples disfraces, ocultando sus rostros… ¿Qué esconde?... ¿hacia dónde se dirigen?... tan solo el sonido del caminar a su paso se percibe, con el tiempo desaparecen, sin embargo, existe un tramo sin salida, donde sin pensar se reúnen, dejando entrar los recuerdos que los mantienen dentro de la jaula, creada por el improviso de no saber qué hacer, la rutina la mantiene, se dobla, se rompe, ni siquiera forma tiene, pero la mirada siempre la ve… y ahí los días a menudo quedan  atrapados, su caminar no se percibe, tan solo un ciclo se siente, el ciclo del nunca acabar… tal vez sea que los ojos escuchan y las manos observan, quizás el error no sea el ver sino el detener, y que los días sigan atrapados, en una jaula de papel…

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